® MENSAJE PARA UNA MADRE TRISTE

¿Qué os pasa mujer? ¿Por qué estás así? ¿Qué cosas te han conducido a ese estado lamentable de profunda tristeza? Nada en la vida ocurre de manera repentina, ni por azar, siempre obedece a una cadena de acontecimientos que cada uno ha venido construyendo de manera consciente o inconsciente... Son nuestros actos y nuestras actitudes los que labran los diferentes caminos que debemos recorrer diariamente... ¿Cómo han sido tus actos, tus pensamientos y tus actitudes?

Las personas y su entorno afrontan crisis evolutivas o inesperadas, condicionadas por la propia historia familiar y por la individualidad de cada uno de los integrantes... Son evolutivas, porque tales cambios que son normales, requieren de un tiempo de adaptación para enfrentar nuevos desafíos, que aunque no siempre los deseamos, forman parte del desarrollo de una vida normal, siempre y cuando sean enfrentados con plena conciencia... Son inesperadas porque sobrevienen de manera brusca y no pertenecen a la línea evolutiva habitual... ¿Cómo ha sido tu caso?... por la profunda tristeza que en estos momentos invade tu espíritu, tu mente y tu cuerpo, pienso desde mi lejanía, porque no os conozco, que jamás pasó por tu mente que en estos momentos, estuvieran tú y todo tu entorno familiar directamente involucrados en esta caótica situación...

Seguramente te habrás preguntado: ¿Por qué yo? ¿Por qué a mi familia?... allá en el fondo de tu corazón está muy bien guardada la respuesta... Desde que tienes conciencia de tus actos, ¿qué has hecho?... ¿Has amado mucho? ¿sin reservas?... O todo tu amor ha sido condicionado a ciertas circunstancias... O sólo has amado por “interés”... ¿Has perdonado?, ¿has pedido perdón?... Has servido con mucho amor o sólo con ciertas condiciones... A tus hijos, ¿les has enseñado valores... ¿les has enseñado a amar sin reservas?... ¿les has enseñado a perdonar de manera sincera?... Has valorado a todas las personas que te han servido, que te han ayudado. ¿O sólo han sido caretas o ropajes de ocasión?...

¿Cómo ha sido el manejo del dinero familiar?, ¿has ahorrado? O el dinero que fluía ¿lo despilfarraste? comprando abalorios o bisutería y no para cultivar tu intelecto o desarrollar tu espíritu... ¿Has usado el dinero familiar para humillar a otros?, ¿Lo has usado para ayudar de manera sincera y honesta a tus familiares que tanto lo requerían? ¿lo has gastado en lujos innecesarios?... ¿Cuánta comida se dañó?... Revisa todas las cosas de tu hogar que en estos momentos miras con nostalgia, ¿Cuántas de esas realmente necesitabas? ¿O era tu orgullo el que impulsó la compra?... ¿A cuántas obras de caridad contribuiste?....Seguramente te habrás preguntado ¿Y dónde estaba Dios?, que tanto le he pedido, que no me ayudó, que no impidió la aparición de esta crisis... Pues estaba ahí, mirándote, observando todos tus actos, valorando tus gestos, valorando tus pensamientos, valorando tus inquietudes... pues está ahí porque no se ha ido, está en tu mente, está en tu corazón, más cerca de ti que tu propia respiración... Pero una pregunta... ¿Lo amas con sinceridad? ¿O sólo te das golpes de pecho delante de tus amigas más queridas?... ¿Cuántas veces le has agradecido por todo lo que tenías? ¿Cuántas veces le has bendecido? ¿Cuántas veces le agradeciste por la vida, por el amor, por el trabajo, por tus hijos, por tu salud?, en fin ¿Cuántas veces?... Una, dos, cinco, ocho o de vez en cuando, sólo cuando estabas en dificultades.

TERMINAMOS...

Todas las crisis, ya sean familiares, económicas, sentimentales o de otra índole... Siempre constituyen una experiencia, una poderosa manera de no olvidar... Son nuestras mejores maestras... ¿Has aprendido algo de ellas?, la vida es un manantial de recuerdos y de infinitos valores... Y seguramente tú madre adolorida, seleccionaste los más dolorosos, a juzgar por la tristeza que te invade... Pero recuerda que en la vida las cosas negativas no son duraderas, no son eternas, permanecen hasta tanto se hayan aprendido muy bien, porque si se pierde la lección, habrá que repetirla tanta veces, cuantas sean necesarias... Y no creo que querrás repetirla... ¿O sí? Ahora sólo pide a Dios mucha misericordia, para que el dolor pase rápidamente, para que el dolor sea más llevadero... Para que tu mente, tu corazón y tu espíritu lo comprendan.

Te sugiero el siguiente ejercicio: Cuando te encuentres lista para ir a la cama, con la ropa adecuada... coloca tus manos abiertas con la palma de la mano hacia arriba, los pies bien apoyados sobre el piso, ojos cerrados... Respira tres veces de manera profunda... Con tu mente piensa e imagina que frente a ti y de manera majestuosa está el Amado Jesús... míralo, ve su belleza, ve su luz... Señoréate con Él... Dile: Amado Padre, aquí me tienes toda compungida, soy totalmente tuya... Vengo de manera humilde a darte gracias por todo el amor, la bondad , la luz, el cariño que siempre me has prodigado... Gracias por todo lo que tuve, por todo lo que me has dado, por mi familia... Tú me conoces perfectamente... Vengo a colocar mis tristezas, mis dolores, mis angustias en tus manos... Ayúdame de corazón para que yo pueda superarlas rápidamente... Gracias porque ya ordenaste su reparación... Finaliza rezando un Padre Nuestro, una Ave María y el Gloria... Repite este ejercicio durante muchos días, todos los que tu corazón juzgue necesarios. ¡QUE DIOS TE BENDIGA!

 

hermidesb@yahoo.com

 

REFLEXIONES METAFÍSICAS

 

PÍLDORAS

Que haya muerto, no es prueba suficiente de que haya vivido.

Stanilslaw J. Lec

1

Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.

Denis Diderot

2

 

 

 

 

Puntos de interés especial:

El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.

Leonard Cohen